Para este año tocó London City. Esta vez tuvimos un problema de compatibilidad con los días de vacaciones ya que ambos trabajábamos juntos en el Hotel y no podíamos coincidir. Así que tuvimos que improvisar (idea, como no, de Jordi!!) y combinar unos días invernales míos con un largo fin de semana de él.
El viaje en si nos decepcionó un poco. La verdad es que los dos nos esperábamos mucho más de Londres y lógicamente el tiempo no ayudó. Visitamos muchos museos de los cuales la gran mayoría eran gratuitos, el Barrio Chino; mucho más auténtico que el nuestro ya que realmente te daba la sensación de estar en Chinatown, el barrio de Soho o el impresionante barrio de Camden; ideal para ponerse un piercing, hacerse un tatoo o comprar ropa de segunda mano.
La gastronomia no era nada del otro mundo aunque no nos podíamos ir sin comer "Fish and Chips" que realmente no deja de ser pescado rebozado y frito con patatas fritas también, mmmmmmm... impresionante!!!
Para los que no han ido a Gran Bretaña avisar que hay que contar con el engorroso cambio de moneda, que circulan por la izquierda (suerte que en cada paso de peatones te lo recuerdan por que es fácil cruzar mirando al lado contrario y ser embestido por el típico bus de dos pisos)y muy importante, para coger el vuelo de regreso estar con bastante antelación en el aeropuerto ya que se pierde mucho tiempo con todos los controles, incluso nos hicieron descalzarnos para escanear los zapatos después de registrarnos en dos ocasiones.
Bye, bye!!!



