
Viaje a París con Jordi. Era nuestra primera salida juntos fuera del país y era una buena oportunidad para ver la pastelería que en aquel momento se hacia fuera de España y que mejor lugar que "la ciudad del amor" o en nuestro caso "la cuna de la pastelería".
Siempre he tenido miedo a volar por lo que el viaje no empezaba bien aunque una vez en tierra francesa todo cambió a mejor y empezamos a disfrutar de París. Sólo nos llovió un día y lo cierto es que incluso con el cielo cubierto es genial pasear por lugares como la calle Sant Honoré, la Plaza de la Concordia o pararse delante de Notre Damme viendo pasar los Bateau Mouche por el río Sena o andar por el bonito barrio de Sant Germain de prés donde podemos encontrar posiblemente la mejor pastelería de "la ciudad de las luces", la de Piere Hermé.
Fue un gran viaje que nunca olvidaré, en el que creo, un par de colegas empezaron a ser muy buen amigos.